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La noble villa de Mazcuerras, en el Valle del Cabezón de la Sal
La villa de Mazcuerras ha sabido combinar la tranquilidad de sus pueblos con el sosiego de su naturaleza. Para llegar a ella deberemos tomar la carretera nacional 634 aunque también lo podemos hacer a través de la nueva autovía de Bilbao. Se encuentra a 46 kilómetros de Santander y a 16 kilómetros de las playas de Comillas y el Parque Natural de Oyambre.
La villa de Mazcuerras mantiene una situación geográfica privilegiada con respecto al Parque Natural de Saja Nansa, declarado espacio protegido y se localiza en uno de los valles interiores de la zona occidental cántabra, concretamente en el Valle del Cabezón de la Sal, donde se ha formado una amplia vega en la que se asienta la población. El término es fundamentalmente llano. Las alturas más importantes no superan los 900 metros. Desde el cercano Monte Ibio, con sus casi 800 metros de altitud, se pueden obtener unas vistas panorámicas maravillosas de toda Cantabria.

Se han encontrado restos de poblamiento humano muy antiguo en torno a los 15000 años de antigüedad en las cercanías del Monte Ibio y en la zona denominada Cabrojo. Se dice que esta región estuvo controlada por los cántabros avariginos en torno al siglo II a.c, hasta la llegada del emperador romano Augusto. Éste organizó personalmente la campaña militar que comenzó en el año 27 ac y que tenía por finalidad conseguir su dominación. Sin embargo, la sumisión total no se produjo hasta el año 19 a.c. tras sangrientas luchas y disputas con los romanos. Con la entrada de los bárbaros en la Península a principios del siglo IV d.c, los cántabros aprovecharon el clima de incertidumbre para declararse independientes.

Poco duró su alegría, puesto que con la llegada de los visigodos se produjo una nueva dominación. De ésta época nos han quedado los vestigios visigodos de la necrópolis de Tresileja en la aldea de Cos. En época musulmana, Mazcuerras, Liebana y otras poblaciones vecinas se convirtieron en pieza fundamental en la resistencia contra el invasor. Su repoblación se convirtió en un complejo proceso en el que participaron asturianos e hispano-godos y que no concluyó hasta bien entrado el siglo XII. De esta época existen los restos de las necrópolis de la Casuca en Ibio y San Cipriano. Durante los siglos XIII a XV se produjo un periodo de incertidumbre centrado en importantes luchas nobiliarias por conseguir la preeminencia en estos territorios. Muchos de estos linajes intervinieron en la toma de Sevilla por Fernando III de Extremadura, en las luchas contra los musulmanes en la frontera andaluza de la mano de Alfonso XI, en la batalla del Salado y en la toma de Toledo. En 1404 se redactaron las normas del Concejo y Mazcuerras fue calificada como behetría, abadengo y realengo, hasta que pasó a propiedad real en el siglo XVI. En este mismo siglo, durante la guerra de las Comunidades, Mazcuerras se puso al lado del ejército imperial bajo el mando del Marqués de Santillana y Toribio Alonso de Mogrovejo y fueron derrotados por los comuneros de Garci González Orejón de la Lama. En el ámbito económico, se produjo cierto desarrollo durante el siglo XVI que disminuyó en los siglos posteriores. Mazcuerras se convirtió en escenario bélico durante la Guerra de la Independencia y cuando se proclamó la Constitución de 1812 se levanto en armas contra Fernando VII a través de sus famosas partidas o brigadas realistas.

Entre los edificios religiosos más emblemáticos se encuentra la iglesia parroquial de la villa, edificada en el siglo XVI y dedicada a San Martín. Es de planta rectangular y a sus pies se alza imponente una torre poligonal de cuatro cuerpos. El interior destaca por las bellas bóvedas de terceletes y su ábside que está decorado con un mural de la pintora María Mazarrasa. En el término se encuentran las ermitas de Cintul y de la Virgen de la Peña. La primera es del siglo XV y dispone de una única nave con ábside rectangular. Dispone de espadaña con una sola tronera de arco apuntado. Las ventanas aparecen ajimezadas al estilo gótico y en el interior el ábside tiene una bóveda cupuliforme. Recubre la nave una cubierta de armadura de madera. La segunda fue construida en el siglo XVI. Es de planta rectangular de una sola nave dividida en tres tramos. Entre las iglesias más importantes de las aldeas próximas se encuentran la parroquial de Herrera de Ibio del siglo XIX; la Capilla de San Roque de Ibio del siglo XVIII; la Iglesia de San Juan y San Pablo en Ibio y la iglesia parroquial de Cos del siglo XVIII.

Entre los edificios propios de su arquitectura popular destacan los que utilizaron la teja y la piedra de forma singular en sus construcciones. A partir del siglo XVI se generalizó la llamada “baniza”, de planta rectangular, más propia de una vivienda más humilde y más relacionada con una familia agrícola y campesina. Es una vivienda muy funcional y con destino a servir de albergue a la familia del agricultor. En su interior la cocina convivía con la cuadra, el pajar, la caballeriza y la habitación. Hoy en día quedan algunos ejemplos de estas banizas en Mazcuerras, Cos y Herrera de Ibio. La casa señorial o alta presenta, como es lógico, un mayor lujo en la decoración y en el acondicionamiento más higiénico de sus instalaciones. La Torre-palacio era símbolo de poder señorial y nobiliario, entre estas destacan la torre medieval de Mazcuerras y en sus inmediaciones las de los Vélez de Cos del siglo XIII prácticamente en ruina y la Casa de la Guerra de Ibio. Existen otras muchas torres realizadas en época más moderna que están diseminadas por todo el municipio como las de Cos, Villanueva de la Peña, Hoyos, Riaño de Ibio, etc. Entre las casonas más interesantes se encuentran la Casona de Ribero; de Gutiérrez-Mier; de Escalante; de Concha Espina; las Magnolias; Villanueva; Casona Pérez y Xesa, etc. Entre los ejemplos más interesantes de su arquitectura civil se encuentran los palacios barrocos de la familia Gómez de la Torre del siglo XVIII en Riaño y Sierra de Ibio; el de Mazcuerras del mismo siglo y los de Cos y Herrera de Ibio.
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