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El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial
Fundado por orden de Felipe II como acto de gratitud por la victoria de los españoles contra los franceses en la batalla de San Quintín -librada el día de San Lorenzo de 1557-, el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial se alza majestuoso al pie del monte Abantos, en plena Sierra de Guadarrama. Constituye un templo al dominio de Austrias y Borbones en la corona española y muestra de forma visible y patente las diferencias que, ya en la forma de entender la vida en la Corte, la arquitectura y el Arte en general, existió entre ambas dinastías.
La obra magna de Felipe II fue no sólo un edificio conmemorativo de la victoria española sobre Francia en San Quintín, sino fundamentalmente el cumplimiento del deseo póstumo de su padre, el rey Carlos V, quien quería crear un panteón familiar que albergara sus restos y los de sus descendientes, como así fue. El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial -consagrado a este santo por la onomástica del día de lavictoria en San Quintín- se encuentra emplazado al pie del monte Abantos, en plena sierra de Guadarrama. Fue fundado por la Orden de San Jerónimo que acompañó a Carlos V en Yuste. Las obras se iniciaron en el año 1563 y concluyeron en el año 1584, en presencia de Felipe II. En las obras intervinieron afamados arquitectos de la talla de Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera y fray Antonio de Villacastín. Las obras no sufrieron interrupción alguna y en el año 1573 y 74 eran trasladados los restos de Carlos V y la emperatriz Isabel a su interior.

El edificio es un perfecto paralelogramo rectangular de 208 metros de largo por 162 metros de ancho, cerrado al exterior por una estructura horizontal homogénea. En los ángulos se sitúan cuatro torres de más de 50 metros de altura que aparecen recubiertas por chapiteles coronados por bolas y cruces. Los dos campanarios gemelos presentan las mayores alturas del conjunto, aproximadamente 72 metros y el cimborrio alcanza los 92. El conjunto monacal está compuesto por más de 2000 estancias, 86 escaleras, 15 claustros y más de 88 fuentes.

LA FACHADA NORTE Y LA FACHADA ESTE
Presenta unas dimensiones más modestas que la fachada oeste pues mide unos 161 metros de largo y dispone de 180 ventanas de cuatro órdenes diferentes. La fachada norte cuenta con tres puertas de acceso. En la Torre de las Damas se localiza una cuarta puerta más pequeña que las anteriores, utilizada antiguamente por el rey Felipe II. En la fachada este se pueden contabilizar unas 386 ventanas de cinco órdenes diferentes. En los extremos se abren dos esbeltas torres cuadradas que completan el conjunto.

LA FACHADA OESTE
Es la fachada principal y tiene más de 200 metros de largo por 20 de alto. Consta de un cuerpo inferior de estilo dórico y un cuerpo superior de estilo jónico. Por encima de ellos aparece una cornisa que recorre todo el conjunto y un frontón triangular que cuenta con acroteras y otros ornamentos. En la parte central se abre la puerta principal donde destacan sus nichos y ventanas. Justo en el centro del segundo cuerpo se localiza la imagen del titular del monasterio, San Lorenzo, y el escudo de Felipe II, obras de Monegro.

LA FACHADA DEL MEDIODÍA
Dispone de más de 295 ventanas de distintos órdenes arquitectónicos y se extiende a lo largo de más de 160 metros de largo. Dispone de tres puertas pequeñas, una en cada torre y otra en el centro. Destaca la Galería de los Convalecientes compuesta de dos cuerpos, el inferior dórico y el superior jónico, obra de Juan de Herrera. Esta fachada se abre al jardín de los Frailes.

EL CIMBORRIO
Tiene una circunferencia de 83 metros y domina todo el conjunto del monasterio. En el tambor se cuentan ocho enormes ventanales. La linterna tiene otras ocho ventanas, como es lógico, más pequeñas que las anteriores. Remata la linterna una aguja de piedra rematada por la típica bola de bronce y una cruz de hierro de casi dos metros de alto. El cimborrio alcanza los 92 metros de altura desde el suelo.

EL PATIO DE LOS REYES
El patio tiene 80 ventanas de cuatro órdenes diferentes. Tiene una extensión de 64 metros de largo por 38 de ancho. Su nombre procede de las seis estatuas de los reyes de Judea que coronan la fachada de la Iglesia. Las seis estatuas están realizadas en mármol y granito y son obras de Monegro. En ellas se puede admirar el extraño juego de colores que resulta de conjugar el mármol con los ornamentos en bronce dorado, obra de Sebastián Fernández. En este patio se encuentra señalada con una cruz la última piedra colocada en el edificio el 13 de septiembre de 1584.

LA BASÍLICA
La Basílica está inspirada en el modelo de Bramante que utilizó para San Pedro del Vaticano, en Roma. Es de planta de cruz griega y dispone de tres naves en cada brazo. La cúpula está rematada por una gran linterna que se apoya sobre gruesos pilares que están decorados con parejas de pilastras dóricas. Las bóvedas que cruzan el presbiterio y el coro contienen pinturas al fresco de Cambiaso y Jordán, realizadas en el siglo XVIII. El templo cuenta con más de cuarenta altares con pinturas de Navarrete, Sánchez Coello, Tibaldi, Zuccaro y otros.

El tabernáculo constituye una pieza única en el conjunto del retablo mayor. Está situado en la parte central del primer cuerpo del retablo. Lo proyectó Jácome Trezzo aunque lo realizó Juan de Herrera, en el siglo XVI. Es de planta circular y tiene la forma de templete. Sus columnas son de orden corintio y está realizado en mármol, jaspe y bronce dorado, como el resto del retablo. La cúpula aparece coronada por una linterna rematada por la figura del Salvador. En la invasión napoleónica sufrió desperfectos y tuvo que ser restaurado por Manuel de Urquiza, en 1827 por real orden de Fernando VII.

LOS MONUMENTOS FUNERARIOS DE CARLOS V Y FELIPE II
El primero se encuentra en el lado del Evangelio. Preside el conjunto la figura del emperador Carlos V en actitud orante y vestido como tal. A la derecha se ubica la emperatriz Dña. Isabel. Detrás se encuentra su hija María y las hermanas de Carlos V, Dña. Leonor y Dña. María. El segundo se encuentra emplazado en el lado de la Epístola y reviste las mismas características que el anterior. Ambos son obras atribuidas a Pompeo Leoni, de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII.

EL PANTEÓN DE REYES
Se realizó por expreso deseo de Felipe II. Proyectadas las obras en 1617 éstas no concluyeron hasta el reinado de Felipe IV, en 1654. Se sitúa bajo el altar mayor y es de estilo barroco. Su planta es octogonal y está realizado en mármoles y jaspes con bronce dorado. En la obra intervinieron Juan Gómez de Mora y Creszenci. Entre sus muros se encuentran 26 tumbas de mármol negro con los restos de Carlos V, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Luis I, Carlos III, Carlos IV, Fernando VII, Alfonso XII, Alfonso XIII, entre otros monarcas y reinas madres de reyes de las casas de Austria y de Borbón.

EL PANTEÓN DE INFANTES
Fue un encargo de Isabel II al arquitecto José Segundo de Lerma y las obras se llevaron a cabo en el siglo XIX. Dispone de nueve cámaras sepulcrales. Adornan el panteón las estatuas de Ponciano Ponzano y Jacobo Baratta di Leopoldo. Custodia los sepulcros de la infanta Luisa Carlota de Borbón; de los duques de Montpensier y sus hijas Cristina y Amalia. Sobresale el sepulcro de D. Juan de Austria en el centro de la quinta cámara, con estatua yacente, modelada por Ponzano y ejecutada por Giuseppe Galeotti.

EL PALACIO DE LOS BORBONES
En ella sobresalen los muebles de estilo neoclásico y las pinturas de Maella. La sala Chinero guarda una extraordinaria vajilla de porcelana china. Si continuamos nuestro recorrido accederemos a las habitaciones de Carlos IV y al Comedor de Gala, donde se pueden contemplar los tapices de Goya, Bayeu, Castillo y Anglois. La Antesala y Sala de los Embajadores contienen extraordinarios tapices, obras de Goya y Bayeu. Otras salas son la del Oratorio; de la Reina; de estilo Pompeyano; de Tapices de Teniers y las salas de maderas finas, como el Salón de Recepciones.

LA SALA DE BATALLAS
Llamada así porque en ella se encuentran representadas varias batallas importantes ganadas por las tropas castellanas y españolas en tiempos pretéritos. Entre ellas destaca la Batalla de la Higueruela entre Juan II de Castilla y los moros granadinos en 1431; las expediciones a las Azores de la armada de Felipe II, también de Granello; la batalla y toma de San Quintín; la batalla de Pavía; la batalla de Lepanto, etc; obras de Granello, Castello, Cambiaso y Tavarón.

EL PALACIO DEL SIGLO XVI
Era el lugar de residencia del monarca Felipe II y su familia que contrasta por su austeridad con el palacio de los Borbones. Sobresalen las pinturas de Pantoja de la Cruz y Juan de Herrera. En la Galería de Paseo destaca la colección de pinturas conmemorativas de las victorias españolas en Francia y Flandes durante el reinado de Felipe II. En la Sala de Retratos destacan las pinturas de los monarcas españoles. Por último, merece la pena observar la estancia donde se encuentra la afamada “Silla de Manos” de Felipe II.

LA PINACOTECA
Se encuentra ubicada en la residencia veraniega del monarca Felipe II. Sus principales obras fueron trasladadas desde las Salas Capitulares y la Sacristía para su mejor conservación. Alberga numerosas y valiosas obras renacentistas y algunas barrocas de autores de la talla de El Bosco, Rubens, El Greco, Durero, Van der Weyden, Tiziano, Tintoretto, Veronés, Patinir, Vaccaro, Metsys, Bassano, Guido, Reni, Zuccaro o españoles como Ribera, Velázquez, Valdés Leal, Carreño, etc.

EL REAL SITIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL Y EL MONASTERIO
El Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial se formó a la sombra del monasterio y se independizó de la villa de El Escorial en el año 1793 para convertirse en municipio propio y poco después en cabeza del partido judicial. El monasterio ha sido calificado como el mejor símbolo de la grandeza de España y fue proclamado Monumento Nacional en el año 1931. En el año 1984 adquirió el rango de Patrimonio Cultural de la Humanidad junto al Real Sitio de El Escorial. El monasterio ha sido considerado como la octava maravilla del mundo.
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