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Riqueza monumental de Alcañiz, al sur del Ebro
La villa de Alcañiz se encuentra emplazada al sur del río Ebro. Su caserío se extiende por las laderas de la loma del Puy-Pinos. Se dice de ella que es la villa más mediterránea de todo Aragón. Está regada por las aguas del río Guadalope que envuelve a su histórico núcleo urbano. A pesar de su origen musulmán es una población que alcanzó gran esplendor tras la conquista cristiana llevada a cabo por los reyes aragoneses en el siglo XII. Etimológicamente y atendiendo a su origen musulmán significa cañizo o lugar de las cañas.
En su término se han encontrado vestigios de poblamiento muy antiguo. Entre los yacimientos más importantes se encuentra el de las pinturas rupestres de Val del Charco de Agua Amarga. Estas cuevas fueron descubiertas en el año 1913 y quedan englobadas en el conjunto de pinturas rupestres levantinas que existen en la Península. Existen otros asentamientos de época muy remota y en ellos sobresale el llamado Cabezo Palao.

Su castillo se levanta imponente en lo alto del cerro que domina la población. Es un magnífico ejemplar de palacio aragonés fortificado con torres cuadradas en sus ángulos. Los reyes de Aragón lo donaron a la Orden de los calatravos en el siglo XII, poco después de conquistar la villa para las armas cristianas. Ha sido considerado como el castillo más abigarrado de los castillos aragoneses por sus robustas edificaciones que combinan diversos estilos, consecuencia de las distintas etapas constructivas que han tenido lugar en su interior y que lo han convertido en uno de los castillos más señeros de Aragón. El castillo se encuentra rodeado por un enorme lienzo amurallado que ha sufrido diversas remodelaciones a lo largo de su historia. Fue fortificado con aspilleras durante los enfrentamientos carlistas del siglo XIX. El castillo es de planta de trapecio rectangular y está formado por el recinto murado, torres rectangulares y en su lado sur destaca el moderno Palacio de los Comendadores que fue construido en el siglo XVIII y que aparece rodeado por dos extraordinarios torreones rectangulares. Este palacio está habilitado en la actualidad como Parador Nacional. En el lado norte todavía se conserva el trazado de su primitiva estructura. Destaca la torre de Lanuza y, sobre todo, la hermosa torre del Homenaje que está considerada como una de las más bellas muestras del gótico militar en Aragón. Dispone de bellas tracerías en las ventanas y pinturas murales en la sala principal que aluden a la conquista de Valencia por Jaime I, obra del siglo XIV. Es de planta cuadrada y mide 9 metros de lado. Cuenta con cuatro alturas y sus techos descansan en arcadas apuntadas. Junto a esta imponente torre se encuentra el convento de los caballeros calatravos. Templo de una sola nave de estilo románico que muestra una magnífica portada y notables elementos de influencia cisterciense.

Alcañiz alcanzó gran prestigio y desarrollo económico en el siglo XV y XVI. Adquirió el título de ciudad en el año 1652. Entre sus monumentos más emblemáticos destaca la Torre de Santa María la Mayor y su Ayuntamiento de fachada clasicista que combina de forma magistral el gótico y el renacimiento. La casa consistorial está situada al lado de la Lonja, centro de la actividad mercantil de los siglos XV y XVI. En el siglo XVII la iglesia del castillo calatravo acogió al, hoy deteriorado, sepulcro de Juan de Lanuza, obra de Damián Forment..

Entre los siglos XVI y XVII se construyó la Iglesia de Santa Lucía que es popularmente conocida como Santo Domingo y que se encuentra en la actualidad en fase de restauración. El siglo XVIII trajo cierta estabilidad económica gracias al desarrollo del sector olivarero. Hasta 1833, Alcañiz fue el centro de uno de los corregimientos más poblados de todo Aragón. Es el momento de cierta efervescencia constructiva y en el que se levantó el Palacio de los Comendadores, ya citado, la Iglesia del Carmen y el santuario de la Virgen de los Pueyos.

Destaca la bella iglesia barroca de Santa María la Mayor. Es de planta rectangular y dispone de tres naves separadas por grandes pilares. En ella sobresale el conjunto escultórico de su portada-retablo. El retablo mayor es de inspiración herreriana y de grandiosas proporciones. La capilla de la soledad es casi por sí sola, una pequeña iglesia dadas sus dos esbeltas bóvedas de cañón y la magnitud de sus proporciones. En el púlpito de la capilla del Corazón de Jesús se dice que predicó San Vicente Ferrer. Su torre mayor es el único resto de la antigua edificación gótica del siglo XIII. La construcción del templo barroco supuso la destrucción de la antigua iglesia gótica en la que se realizaron los prolegómenos del histórico Compromiso de Caspe. El Maestro de Alcañiz realizó un magnífico conjunto de pinturas sobre tabla que se conservan en la sacristía de la iglesia. Otras iglesias son las de San Francisco, Escolapios, del Carmen y del Hospital. Diseminadas por toda la población podemos admirar bellos ejemplares de su arquitectura popular como son los llamados “masicos” o pequeñas construcciones campestres que sirven de morada al agricultor alcañizano.

En la guerra de la Independendencia la villa de Alcañíz sufrió el asedio y la destrucción de los franceses. Los alcañizanos se defendieron heroicamente en la histórica batalla del monte de los Pueyos que se produjo en el año 1809. También durante este siglo la villa se convirtió en escenario bélico durante la primera guerra carlista y también sufrió, aunque en menor medida, la insurrección armada de la segunda entre los años 1872 y 1873.

En las cercanías de la población de Alcañiz se encuentra el paraje natural denominada “La Estanca”, zona húmeda que es aprovechada por los habitantes de la villa como lugar de esparcimiento en verano. La villa de Alcañiz celebra de forma peculiar la llegada de la Semana Santa, desde el siglo XVIII, pues existe la tradición de salir a la calle y redoblar los tambores por todas las calles de la ciudad. Alcañiz celebra sus fiestas patronales en septiembre y en ella sobresalen sus toros de fuego. Entre los platos más insignes de la villa están la torta de pimiento y en repostería las denominadas tetas de Santa Agueda. Son muy conocidas también las denominadas “olivicas” y el aceite de Alcañiz.
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